
Usos del cloro en la actualidad
Los productores tampoco están de acuerdo en la afirmación de que el cloro es sustituible. Según sus datos, es uno de los productos con mayores aplicaciones en la sociedad actual. Por un lado, recuerdan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el cloro como "el medio más eficaz y barato de potabilizar el agua y, por lo tanto, de prevenir enfermedades."
Por otro lado, es la materia prima "básica" para la fabricación de buena parte de los artículos que utilizan los consumidores en su actividad diaria. Un 85% de los productos farmacéuticos contiene o se fabrica mediante la química del cloro. Asimismo, el 25% de los utensilios médicos emplean derivados de cloro, como bolsas de sangre, tubos estériles, catéteres para el corazón, protésicos y radiografías. Otras industrias también utilizan el cloro, como la del automóvil, la de la construcción y embalaje, la electrónica o la del ocio (material deportivo, vestuario, CD, etc.).
En España, según datos de la Asociación Nacional de Productores de Cloro, las plantas de producción de cloro intervienen en el proceso de fabricación del 60% de los productos de química básica, generando un valor para la economía española de más de 24.000 millones de euros anuales y dando empleo directo a 3.500 personas e indirecto a 137.000. Su capacidad de producción es de 828.000 toneladas anuales, el 8% del total de los países de Europa occidental.
Los productores tampoco están de acuerdo en la afirmación de que el cloro es sustituible. Según sus datos, es uno de los productos con mayores aplicaciones en la sociedad actual. Por un lado, recuerdan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el cloro como "el medio más eficaz y barato de potabilizar el agua y, por lo tanto, de prevenir enfermedades."
Por otro lado, es la materia prima "básica" para la fabricación de buena parte de los artículos que utilizan los consumidores en su actividad diaria. Un 85% de los productos farmacéuticos contiene o se fabrica mediante la química del cloro. Asimismo, el 25% de los utensilios médicos emplean derivados de cloro, como bolsas de sangre, tubos estériles, catéteres para el corazón, protésicos y radiografías. Otras industrias también utilizan el cloro, como la del automóvil, la de la construcción y embalaje, la electrónica o la del ocio (material deportivo, vestuario, CD, etc.).
En España, según datos de la Asociación Nacional de Productores de Cloro, las plantas de producción de cloro intervienen en el proceso de fabricación del 60% de los productos de química básica, generando un valor para la economía española de más de 24.000 millones de euros anuales y dando empleo directo a 3.500 personas e indirecto a 137.000. Su capacidad de producción es de 828.000 toneladas anuales, el 8% del total de los países de Europa occidental.

IMPACTO AMBIENTAL DE LOS PRODUCTORES DE CLORO
El informe "La industria del cloro: contaminación silenciosa" asegura que la mayoría de los vertidos de las plantas productoras de dicho elemento en España contienen sustancias tóxicas para el medio ambiente y la salud. Para llegar a esta conclusión, los responsables de Greenpeace han analizado muestras de agua y sedimentos de los alrededores de las nueve instalaciones españolas.
En concreto, el informe señala que en la mayoría de los vertidos se han detectado metales pesados, como mercurio, cadmio y otros contaminantes característicos de esta industria, tales como cloruro de vinilo, dicloroetileno o cloroformo.
Greenpeace ha detectado sustancias contaminantes como mercurio, cadmio, cloruro de vinilo, dicloroetileno o cloroformo
Del total de las nueve plantas, tres vierten sus residuos directamente a ríos, en Monzón y Sabiñánigo (Huesca) y Flix (Tarragona), mientras que las otras seis lo hacen de forma submarina, en Hernani (Guipúzcoa), Torrelavega (Cantabria), Palos de la Frontera (Huelva), Lourizán (Ría de Pontevedra), Vila-Seca (Tarragona) y Martorell (Barcelona).
Por ejemplo, junto a la instalación pontevedresa (Elnosa) los analistas de Greenpeace detectaron 1,5 mg/kg de mercurio en una zona donde no se vierte desde hace cinco años y en la que actualmente se pesca marisco. No obstante, la peor parte se la lleva el área de Flix, donde registraron 144 mg/kg de mercurio, y en donde según esta organización ecologista se ha registrado una mayor tasa de nacimientos prematuros y un índice elevado de desarrollo infantil deficiente.
En otras plantas, el informe destaca también otras sustancias muy peligrosas. En Sabiñánigo Greenpeace descubrió "niveles muy preocupantes de una sustancia cancerígena como es el cromo", y en la de Monzón (Planta de Química del Cinca), restos de cloruro de vinilo, "también altamente cancerígena", que "triplicaban los límites que establece el Convenio OSPAR, firmado por España". En Palos de la Frontera, Greenpeace halló cloroformo y diclorometano, compuestos que según la Directiva Marco del Aguas de la UE deben ser eliminados de las aguas superficiales. Además de las sustancias detectadas, los responsables del informe señalan que ocho de las nueve plantas utilizan celdas de mercurio, una tecnología "obsoleta y muy contaminante".
Los responsables de la organización ecologista afirman incluso que el uso del cloro no está justificado hoy en día, ya que hay otros elementos y técnicas que pueden cumplir su función. Por todo ello, Greenpeace solicita el endurecimiento de los controles y la paulatina sustitución de este elemento.
En concreto, el informe señala que en la mayoría de los vertidos se han detectado metales pesados, como mercurio, cadmio y otros contaminantes característicos de esta industria, tales como cloruro de vinilo, dicloroetileno o cloroformo.
Greenpeace ha detectado sustancias contaminantes como mercurio, cadmio, cloruro de vinilo, dicloroetileno o cloroformo
Del total de las nueve plantas, tres vierten sus residuos directamente a ríos, en Monzón y Sabiñánigo (Huesca) y Flix (Tarragona), mientras que las otras seis lo hacen de forma submarina, en Hernani (Guipúzcoa), Torrelavega (Cantabria), Palos de la Frontera (Huelva), Lourizán (Ría de Pontevedra), Vila-Seca (Tarragona) y Martorell (Barcelona).
Por ejemplo, junto a la instalación pontevedresa (Elnosa) los analistas de Greenpeace detectaron 1,5 mg/kg de mercurio en una zona donde no se vierte desde hace cinco años y en la que actualmente se pesca marisco. No obstante, la peor parte se la lleva el área de Flix, donde registraron 144 mg/kg de mercurio, y en donde según esta organización ecologista se ha registrado una mayor tasa de nacimientos prematuros y un índice elevado de desarrollo infantil deficiente.
En otras plantas, el informe destaca también otras sustancias muy peligrosas. En Sabiñánigo Greenpeace descubrió "niveles muy preocupantes de una sustancia cancerígena como es el cromo", y en la de Monzón (Planta de Química del Cinca), restos de cloruro de vinilo, "también altamente cancerígena", que "triplicaban los límites que establece el Convenio OSPAR, firmado por España". En Palos de la Frontera, Greenpeace halló cloroformo y diclorometano, compuestos que según la Directiva Marco del Aguas de la UE deben ser eliminados de las aguas superficiales. Además de las sustancias detectadas, los responsables del informe señalan que ocho de las nueve plantas utilizan celdas de mercurio, una tecnología "obsoleta y muy contaminante".
Los responsables de la organización ecologista afirman incluso que el uso del cloro no está justificado hoy en día, ya que hay otros elementos y técnicas que pueden cumplir su función. Por todo ello, Greenpeace solicita el endurecimiento de los controles y la paulatina sustitución de este elemento.

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